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Arepas Venezolanas

Para las personas que viven fuera de Venezuela y que no las han probado, es difícil comprender el mundo de la arepa.

En mi país natal, la arepa es como el pan. Se come de desayuno, las hacen fritas, dulces, con harina amarilla y la creatividad de las amas de casa se ha incrementado con la harina de maíz precocido, llevándola más allá de esta famosa preparación.

El secreto es que, no hay secreto. Mucha labor manual, amasar y práctica.

En Costa Rica se consigue la harina para hacerlas. Se busca en la mayoría de los supermercados y mercados como “harina de maíz precocido”.

Arepas venezolanas

6 arepas, aproximadamente

  • 3 tazas de harina de maíz precocido
  • Sal al gusto (recomiendo poner pizca por pizca e ir probando hasta quedar satisfecho con el sabor)
  • Agua a temperatura ambiente
  • Opcional: Un par de cucharadas de mantequilla derretida, natilla artesanal o queso crema.

Precalienta un comal (budare para los compatriotas) o sartén antiadherente a fuego medio alto.

En un bowl grande, coloca la harina y nivélala de manera que quede aplanada en el recipiente. Agrega agua, más o menos hasta la mitad de la harina. En esto, por cierto, no hay ciencias exactas. La temperatura del ambiente, la humedad y otras condiciones misteriosas hacen que la masa se comporte diferente y que la cantidad de agua que requiera no sea la misma cada día.

Coloca la sal (la mantequilla, natilla o queso crema) y empieza a amasar, pasando la masa entre los dedos y buscando homogenizar la mezcla. Dependiendo de las condiciones misteriosas, deberás agregar más agua o más harina. La idea es que la masa quede con la textura… Digámoslo así: ni tan seca como para que se agriete ni tan húmeda como para que no puedas formar las arepas. Una buena comparación es la plasticina o plastilina.

La temperatura del agua (ambiente) es clave para que no se formen grumos. Si esto te pasa, debes ser paciente y deshacerlos con los dedos.

La formación de arepas redondas es técnica de mi abuela materna, mejor conocida como tía Chela. Toma una bolita de harina, más o menos del tamaño de una naranja pequeña. Con las partes externas de las palmas de las manos, rota la esfera hasta que quede de la forma de un platillo volador. Luego, aplasta el centro.

Medidas ideales de una arepa a mi gusto: 8cm de diámetro y 1cm de alto.

Coloca las arepas en el comal y dora por ambos lados. Sabrás que están listas para voltear cuando se despeguen sin esfuerzo. Es normal que se quemen ligeramente en el centro o en donde el relieve pegue directamente en el calor del comal.

Para servir, hay que abrir la arepa por el medio. Se rellena con cualquier cosa salada que se te ocurra: jamón y queso, carne mechada, sobras de pierna de cerdo, pollo en salsa, salchichas con salsa rosada, -para las dietas vegetarianas- queso blanco tierno, frijoles molidos con queso…

 

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