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Cosas que tal vez no conoces sobre la comida en Cuba

Luz Escobar (a mi izquierda en la foto) es fotoreportera del diario digital cubano 14ymedio desde su fundación. Vive con su esposo y dos niñas, una de seis y otra de ocho años. “Por ellas tengo que preparar meriendas y refuerzo para el almuerzo, que es muy malo en la escuela”, me contó.

Quise que conversáramos brevemente acerca de cómo se vive la alimentación en su casa, allá en Cuba. Creo que, por medio de su experiencia, podemos valorar lo que tenemos alrededor o exigir mucho más del sistema que nos rodea: en cuanto al acceso a los alimentos, sus precios, la información sobre su procedencia, composición, entre otros aspectos. Y, sí, tal vez esta es la visión de una sola persona, pero esta nota no constituye una investigación ni un reportaje a profundidad. Pretende recoger uno de miles de testimonios para invitarles a pensar.

Gracias, Luz, por darnos una mirada a tu casa y a tu cocina, a Cuba. 

Casi no hay pescado y, mucho menos, mariscos.

“Lo más alarmante es que somos una isla y no hay pescado. En Cuba, encontrar un trozo de pescado es muy difícil y, si lo encuentras, es muy caro. También los mariscos son escasos, que son algo natural en un ambiente marino. Es ilegal que un pescador, de los poquitos que hay, los pesquen. Solamente el gobierno y su pequeña flota puede capturar langostas y camarones. Todavía un pez puedes ir al malecón, pescarlo y venderlo, pero no pasa así con la langosta y los camarones”.

El cerdo es solo para ocasiones especiales.

“La dieta de los cubanos se reduce al pollo y el huevo porque el cerdo es muy caro. El cerdo, para familias privilegiadas, se mantiene para la cena del fin de semana. Los normales comemos cerdo en fin de año, durante la cena del 31 de diciembre. La gente, si tiene un invitado especial ocasional, compra un pedacito de cerdo y lo hace picado bieeeeen finitico, estirándolo bastante para que alcance para todos”.

Huevo, pollo y picadillo.

“El día a día se reduce a pollo, huevo y mucho picadillo (carnes molidas), hamburguesas, perritos calientes… El picadillo puede ser de res, de pavo, de pollo… pero tú no sabes de dónde viene ni qué está revuelto ahí. En Cuba hay un chiste de que los pollos no tienen nada más que paticas. Los muslitos de pollo son lo más popular porque comprar el pollo entero es carísimo y pechuga ni existe o se reserva para ocasiones espectaculares”.

Dietas especiales, muy difícil.

“En Cuba hay muy pocos vegetarianos. Ser vegetariano es una odisea por lo difícil de encontrar los productos frescos y de pagarlos. Son súper caros los vegetales y, casi siempre, están muy maltratados porque vienen de recorridos enormes. Cuando llegan a la ciudad ya no dan ganas ni de comérselos”.

Si hay plata, que se compre aceite.

“Tenemos la costumbre, a pesar de tener muchos problemas para comprar el aceite porque es muy caro, de comer cosas fritas. Una botella de un litro de aceite vale tres días de trabajo y una de aceite de oliva vale un mes entero de trabajo. Nos encanta la papa frita, el puré de papa no -se ríe-, plátano frito, ¡todo frito! Cuando un cubano reúne dinero para ir a la tienda es para comprar aceite, tomate -porque todo va en salsa de tomate-, cuadritos de esos concentrados y cosas para el aseo de la familia”.

Planear las compras es del día a día.

“En Cuba se acabó la planificación de las compras hace mucho tiempo. Allá nunca va a pasar que tú quieres hacer una cena hoy y 10 minutos antes vas a comprar lo que necesitas. Pero puede suceder que vayas con tu dinero y no encuentres lo que estás buscando. Puede pasar lo contrario: encuentras lo que necesitas pero no tienes dinero porque lo gastaste en todo lo que debías comprar la semana anterior. Como el poder adquisitivo es tan poco, cuesta trabajo planificar. Yo, personalmente, no puedo planificarme para el mes entero. La planificación se vuelve más del día a día y eso significa que compro lo que me voy a comer hoy y lo que encuentro. Si hay huevo, como huevo. Si no hay nada, te comes una pasta. Te planificas para el día y te comes lo que te tropezaste. Mi despensa va muy pelada”.

“El huevo es un salvavidas y la papa ayuda”. 

“Lo que no falta casi nunca, porque en Cuba decimos que es un salvavidas, es huevo. Cuando encontramos compramos mucho, para todo el mes. Cuando no hay huevo me pongo muy nerviosa porque digo ‘voy a salir y si no encuentro hamburguesas, ¿qué comemos?’. Por ejemplo, ahora tenemos la papa y la encuentras por temporada. El refrán completo es que ‘el huevo es el salvavidas y la papa ayuda’. ¡No es lo mismo arroz con huevito que arroz con huevito y unas papas fritas!”.