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Pollo a la plancha

Cuando alguien se mete a “hacer dieta”, lo primero que se piensa es en cómo hacer pollo a la plancha. La cosa es no aburrirse de prepararlo 10 mil veces igual. Dicho sea de paso, ésta no es la única opción protéica liviana disponible. No obstante, destaca por ser cómoda y fácil.

Esta es la preparación básica. De acá puedes partir para muchas versiones más,

Pollo a la plancha

  • Filetes de pechuga o muslo de pollo deshuesado (la pechuga tiene menos grasa, el muslo tiene más sabor pero mucho tejido conectivo y un poco más de grasa)
  • Sal y pimienta al gusto
  • Vinagre sazonado (puede ser vinagre blanco simple, de ajo, con hierbas o balsámico)
  • Aceite en spray

Sazona la carne con sal y pimienta al gusto, agregando el vinagre y asegurándote de que cubra todas las superficies de forma pareja. Deja reposar por 10 minutos.

Calienta mientras tanto una sartén antiadherente a fuego medio bajo. Agrega el aceite de tu preferencia en una cantidad que nada más te permita evitar que el pollo se caramelice demasiado y se pegue.

Coloca los filetes en el sartén, evitando llenarla demás para que no baje la temperatura. Deja cocinar por 3 o 4 minutos hasta que, al ver el lado que se está cocinando, haya tomado un color dorado. Sabrás cuándo voltearlos cuando los bordes de la carne se vean blancos.

Cocina por el otro lado, 4 minutos más. Para retener un poco la humedad de la carne, especialmente en el caso de la pechuga, puedes cocinar los dos últimos minutos con la tapa.

Sirve con los acompañamientos que desees. Puedes acompañar con alguna salsa y cuando quieras variar la sazón, agrega pizcas de tus hierbas secas favoritas al momento de adobar. También puedes probar el pollo al limón que sale aquí.