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Salsa de tomate natural

Esta salsa te va a servir para pastas, para carnes, para pizza, como base para una sopa de tomate… ¡para todo!

La sobrante la puedes congelar en porciones y la vas usando poco a poco.

Salsa de tomate natural

  • 1 1/2 kilo de tomates maduros, cortados en dados. La gente se estresa por pelarlos y sacarles las semillas. Yo no. Si están bien elegidos y maduros, la salsa no tiene por qué quedarte ácida.
  • 2 cebollas grandes, cortadas en dados.
  • 2 dientes de ajo grandes (o la cantidad que quieras, la verdad).
  • Orégano seco al gusto.
  • Aceite de oliva en cantidad necesaria.
  • Sal y pimienta al gusto.
  • Opcional: una cucharadita de azúcar.

Inicia calentando a fuego medio bajo la olla con un poco de aceite de oliva. Con dos o tres cucharadas será suficiente. Sofríe primero el ajo y la cebolla, revolviendo constantemente hasta que empiecen a ponerse transparentes. Agrega una pizca de sal y pimienta. Nota sobre el ajo: puedes dejar los dientes enteros para removerlos después o triturarlos.

Luego, agrega el tomate, revolviendo bien. Agrega más sal y pimienta. El tomate empezará a volverse líquido. Es acá donde colocas el orégano seco y el azúcar, si decides ponérsela. Revuelve más.

Ahora, es cosa de paciencia. Deja la olla destapada a fuego mínimo por el tiempo que le tome a la salsa tomar la consistencia que quieres. Si la quieres bien líquida (para pasta o sopa, por ejemplo), deberás dejarla hervir menos rato, unos 20-30 minutos para esta cantidad. Si la quieres más consistente, necesitarás entre 40 y 60 minutos.

Pasarla por la licuadora es opcional. Simple, ¿verdad? 🙂

Ah, se me olvidaba, me han preguntado si se puede colocar pasta de tomate. También lo dejo a tu elección. Tal vez una cucharada o dos agreguen más color y consistencia, pero no es indispensable.