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Cinco secretos para una lonchera (adulta) exitosa

Comer fuera, a veces, es necesario. Por agenda, por comodidad, porque no nos queda de otra.

Sin embargo, debemos admitir que es caro, no nos permite medir -necesariamente- las porciones y, muchas veces, tampoco tenemos control de la calidad o contenido nutricional de los ingredientes que se utilizan. Para empeorar las cosas, nos es más sencillo comernos una que otra fritura o postrecito pasado de tamaño. A todos nos pasa.

¡Pero hay solución! Una lonchera no tiene por qué ser el remedio para los niños, nada más. Los adultos también podemos hacernos loncheras exitosas que no nos van a hacer pasar hambre, nos permitirán comer casero y más saludable.

Comparto cinco secretos que te animarán un poquito más a invertir el tiempo de llevarte una lonchera, cuando puedas, para trabajar.

  1. Preservación de los alimentos: Descubre, entre todo lo que te gusta comer, qué se preserva mejor en una lonchera y “aguanta” ser recalentado en microondas. Los “NO”, para mí, son las pastas, los bistecs de res a la plancha y las ensaladas que ya aderezaste. Lo que “SÍ” se conserva súper bien son el pollo cocido, las tortas de distintas carnes, los vegetales sin sal o aderezos, entre otros. Experimenta con distintos envases y envoltorios para conservar todo en buen estado. Si te gusta mucho el aguacate, por ejemplo, puedes taparlo con papel plástico (como ves en la foto), pegado a la piel de la fruta para evitar que se oxide.
  2. Evita pre-aderezar las ensaladas: Menciono esto en el punto anterior porque la sal y otros ingredientes de los aderezos pueden marchitar los vegetales, aún cuando los refrigeres o estén en contenedores herméticos. Si te toca comer una ensalada fea, no te la vas a comer. Ármate de muchos tápers de distintos tamaños y lleva tus aderezos por aparte. Yo suelo llevar un limón entero para las ensaladas y, usualmente, donde como hay algo de sal para complementar.
  3. Agrega meriendas: Si pasas todo el día fuera de casa, vale la pena que complementes tu almuerzo con meriendas como galletas, una fruta, un sánduich o palitos de zanahoria.
  4. Buena lonchera: Invierte en una lonchera espaciosa, higiénica y  resistente. Insisto en que, también, inviertas en contenedores plásticos (ojalá libres de BPA), de vidrio y de tamaños y colores variados. Lo creas o no, que todo esté lindo y sea práctico es un motivante más.
  5. Prueba lo frío: Trata de alternar entre loncheras frías y calientes. Así evitas las terribles filas en el microondas de la empresa y comes fresquito, como en la foto: lonchera para preparar un sándwich de pollo con aguacate y ensalada mixta (pepino, zanahoria, hongos, kale y limón).

¿Lo intentas y me cuentas?

🙂

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