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Cómo elegir un cuchillo para cocinar

Este año tuve la oportunidad de ir a Japón. En mi mente, en ese viaje solo compraría dos cosas: un cuchillo y cajitas de bento. ¡Misión cumplida!

Creo que el proceso de compra del cuchillo te servirá para agarrar uno que otro consejo, y no, no te voy a recomendar que te vayas a Japón por uno :p

  1. Hazlo, hazlo ya: si hay una sola herramienta que tienes que tener en tu cocina para que puedas adentrarte en ella con tranquilidad y seguridad, es un cuchillo que corte BIEN. Esto quiere decir que, entre otras cosas, tenga buen filo, el mango y la hoja estén completamente sólidos (dile NO a los cuchillos que se mueven o se separan en partes por lo viejos) y que no tenga óxido o quebraduras de ninguna clase.
  2. Invierte: en la medida de tus posibilidades, compra un buen cuchillo. Si vas a tener solo uno para cocinar, busca evitar el más económico porque le vas a dar uso intensivo y corres riesgos de que se te dañe pronto. Algunas marcas de precio intermedio que se consiguen fácilmente en Costa Rica son: Good Cook, Cuisinart y Kitchenaid.
  3. Elige bien: en este video te recomiendo un set de cuchillos que te podría ser útil cuando ya quieras tener varios. Sin embargo, si te vas por solo uno, te recomiendo el tipo chef o el tipo Santoku. Son los más versátiles porque te permiten hacer varios cortes, pelar, aplastar, entre otras funciones.
  4. Ten algo con qué afilarlo a la mano: darle mantenimiento a tu cuchillo no es solo adecuado para que corte bien, ¡sino para que no te cortes tú! Curiosamente, es mucho más inseguro cocinar con un cuchillo sin filo, que con uno bien afilado. Con ambos tienes que tener mucho cuidado.
  5. Protégelo: si invertiste en un buen cuchillo, cuídalo de caídas (que además son peligrosas para ti), especialmente caídas de punta. Si se quiebra la punta de un cuchillo, pierde gran parte de su funcionalidad y se vuelve desecho. Ya sé, ya sé… hay afiladoras profesionales que lo podrían restaurar, pero esos son temas de otro nivel.

De mi cuchillo japonés te cuento:

  • Lo compré con base en el presupuesto que tenía en este lugar donde lo graban sin costo adicional con lo que quieras. Yo pedí que grabaran los kanjis que se leen “ma-ri-vi”, como mi sobrenombre. ¿Qué quiere decir eso en japonés? Ni idea 🙂
  • Espero me dure muchos años. Es soñado cortar con él hasta las cosas más complicadas, como un tomate maduro con la piel, por ejemplo.
  • Elegí un Santoku por las razones expuestas arriba.
  • Compré, además, un aparatito afilador manual, para no arruinar la hoja con mis destrezas nulas en este campo 🙂
  • Hice la inversión porque es una herramienta que utilizo demasiado, me facilita todos los procesos de preparación de comidas y me ayuda a reducir el desperdicio con cortes más precisos.

Y tú, ¿habías considerado todos estos puntos para comprar un cuchillo para cocinar? ¿Tienes algún otro consejo? ¡Cuéntame en los comentarios!

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