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Las cinco razones por las que mi mamá bajó 12 kilos

Antes: Dic. 2013 – Después: Mayo 2014

¿Verdad que es bella?

Mi mamá bajó 12 kilos en seis meses. Sin pastillas, sin suplementos, sin pasar hambre. La foto resume lo que pasó.

La historia: Mi mamá vive en Venezuela. Vino a mi casa, en Costa Rica, a pasar unas vacaciones que se prolongaron por seis meses lo que significó que tuvo que comer bajo mis reglas. Regresó a su país, a mi país, y las personas que la rodean allá no pueden con su asombro. La balanza le confirmó lo que la gente observa: 12 kilos menos. Algunas reacciones, dice ella, fueron: “Pero, ¿cómo que sin hacer dieta?”, “a mí no me engañas, te  hiciste una cirugía”.

Además de que me alegra MUCHO por su salud y por su motivación (vaya, también porque es mi mamá), me reconforta saber que los pequeños cambios a los que tuvo que atenerse viviendo conmigo, le funcionaron.

Aún cuando pude complacer a mi madre ocasionalmente comiendo fuera (pizza, pastas en crema blanca, snacks dulces y salados), el GRUESO de su alimentación fue en la casa. Todavía le quedan hábitos por adoptar como dejar de fumar, ser más activa físicamente, merendar y DESAYUNAR. Pero vean que, solo con comer de esta manera en casa, obtuvo grandes resultados.

NOTA: Aplicar estos cambios va a ser beneficioso para todas las personas. Sin embargo no necesariamente va a resultar en una pérdida de peso en todos los casos. Habla con tu médico o nutricionista si deseas obtener un plan de alimentación.

Esta es “mi dieta”, mis reglas para comer cotidianamente y con las que procuro ordenar comidas cuando como fuera. Así, comió mi mamá la mayoría del tiempo por seis meses y bajó 12 kilos.

1. Grasas “sanas”: En mi casa no se usa más que aceite de girasol y de oliva. Ocasionalmente de coco. Para untar, a mi mamá tuve que comprarle queso crema pero busqué siempre las versiones con la mayor cantidad de ingredientes naturales. Los quesos y jamones (yo no como jamón) los compramos bajos en grasa para sus sándwiches.

2. CERO TOLERANCIA a las bebidas azucaradas: Yo no compro jugos y mucho menos gaseosas azucaradas. Suelo tener frescos “de paquetito” sin calorías pero los tomo muy poco. En mi casa se toma mayormente agua, otras bebidas sin calorías y café negro. Este fue un cambio grande para mi mamá porque en su casa sucede lo contrario.

3. Vegetales, como sea: No hay mucho que explicar acá. Siempre tengo vegetales y trato de meterlos en todas las comidas. A mi mamá no le hacen mucha gracia las ensaladas con hojas verdes pero, aún cuando arrugaba la cara, así sea una rebanada de tomate se servía en el plato. También encontramos el pepino como un vegetal que a ambas nos gustaba y que se podía tener siempre.

4. CERO TOLERANCIA al cubito, salsas preparadas, aderezos envasados, concentrados, condimentos tipo “bomba” o “adobo”; achiote en pasta, margarinas (me pueden preguntar marcas por correo si quieren): Acá se cocina con condimentos naturales sin sodio, sal normal y pimienta. Este fue otro cambio importante para Mah, ama de casa a la que el cubito le resolvía todo.

5. Se come afuera, se come sano: La complací ocasionalmente con comida chatarra. Esto me hizo a mí, más bien, perder el norte de mi propia alimentación unas cuantas veces, “para acompañarla”. Sin embargo, la mayoría de veces salimos a lugares donde yo podía pedir algo sano y ella podía pedirse lo que quisiera… y ese “lo que quisiera” siempre era más sano que comida chatarra.

 

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