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Mi consejo sobre batidos: ¡los que te gusten y los que se te antojen!

La “fiebre” de los batidos parece no tener límites, e incluso han llegado a mutar en smoothies bowls.

Si bien es cierto que son una forma práctica de comer frutas y vegetales, junto a otros nutrientes, los niveles de obsesión por el batido perfecto han hecho que surjan varios fenómenos que tal vez compartas conmigo:

  • No sirven si tienen azúcar. Ni se diga si le pusiste lácteos de vaca. 
  • No sirven si no tienen un “superfud”. 
  • No sirven si no les pones proteína en polvo. 
  • No sirven si tienen muchas calorías. 
  • Tampoco sirven cuando tienen pocas calorías. 
  • Si tienes un juicer es mejor. 
  • Si tienes un juicer está mal porque les quitas la fibra a las frutas y vegetales. 
  • Si no le pones hojas verdes, no tiene todos los nutrientes que necesitas. 
  • Sin agregarles grasa, no podrás aprovechar todos los nutrientes.
  • Mejor no hablemos de cada cuánto hay que tomarlos o no… o de si deben acompañar las comidas o no. 
  • Que mejor son con frutas que consigas a tu alrededor… ah, no, que mejor son los de frutas con bajo índice glicémico. ¡Cuidado y les pones banano/cambur!

Yo, en medio de todo ese ruido acerca de los batidos, dije ¡BASTA YAAAAAA! ¿Te pasó lo mismo?

Mientras más buscaba la fórmula mágica de un batido, más perdía la paz y terminaba con cosas que tenía que tomarme tapándome la nariz ¡porque ni me gustaban! 

Un dato curioso es que a mí me sienta PÉSIMO la bendita whey protein. Gasté horrores buscando “la mejor” y todas… TODAS, me caen mal. Después, pasé a gastar dinero en proteínas veganas que, por más sabor que tengan a chocolate, no tolero.

Pero en mi mente flotaba: “si no tiene proteína, no es un batido completo”. 

No más. 

En ese hartazgo, descubrí lo que denomino mi “Pentálogo sobre lo que acepté acerca de los Batidos”:

  1. Acepté que no soy una persona de frutas forever and ever. De hecho, como vegetales mucho más seguido que frutas. ¿Por qué? Ni idea. Soy así. 🤷🏻‍♀️
  2. Acepté que si es difícil comer las cantidades “recomendadas” de frutas y vegetales, más difícil aún es tomármelas en batidos que no me gustan o me caen mal. 
  3. Acepté que me resuelvo muy bien con fruta congelada para cuando me provoca tomármela en un batido, porque no, congelarlas no las hace menos nutritivas. Googléalo. 
  4. Acepté que a veces me gusta endulzarlos, ponerles yogur, leche (¡DE VACA!), jugo, HELAAADOOOOO… hacer más ricos los sabores y las texturas con cosas que me gustan y me caen bien. También uso mucho el agua y si la fruta está bien dulce, no endulzo con nada.
  5. Acepté que si tengo un “superfud” de esos en polvito -carísimos- a la mano, se lo pongo. Y si no, no. Porque, adivina, cada fruta y vegetal es un súper alimento en sí mismo. Si no lo crees, pregúntale al coco. 

Así que, a pesar de que había ya escrito sobre batidos aquí, aquí, aquíaquí (todos con información muy útil, por si quieres revisar), mi último consejo sobre batidos es que te tomes ¡los que te gusten y los que se te antojen! 

Te dejo una invitación para crear tu propio listado de aceptación sobre los batidos, que todas podemos tener ítems diferentes, y salirnos de tanto ruido que crece a su alrededor 🙂

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