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Pollo entero al horno

Advertencia: esta receta es larga.

Nunca había ingresado a las tenebrosas aguas del pollo entero por razones que incluían el temor a manipular al animal, que quedara crudo y que no supiera a nada extraordinario que no pudiera lograr cocinándolo partido en presas.

No obstante, y gracias a una sencilla receta en el libro Jamie’s Dinners de mi chef favorito de todos los tiempos Jamie Oliver, lo logré y fue todo un éxito.

Comparto con ustedes esta receta, en español, agregando detalles que están en el libro, mezclados con sugerencias que parten de mi experiencia personal.

Esta preparación, además de ser bien sabrosa, es económica. Sin embargo, hay que dedicarles sus buenas dos horas para prepararlo. Mucho de ese tiempo es de espera.

Pollo entero al horno

4 a 6 personas

  • 1 pollo entero limpio (sin vísceras) de aproximadamente 2 kilos
  • 6 papas medianas, peladas y cortadas en cuartos
  • 1 limón grande
  • 12 dientes de ajo
  • 1 puñado de ramitos de tomillo fresco
  • 1 puñado de ramitos de romero fresco, sólo las hojas
  • Sal y pimienta negra recién molida
  • 2 tazas de aceite de oliva

El primer paso es tener el pollo a temperatura de refrigerador (no congelado). Antes de cualquier cosa, aplica una generosa cantidad de sal y pimienta negra a la parte externa y a la cavidad, esparciendo bien con ambas manos. Si no vas a usar guantes para esto, asegúrate de lavarte bien. Yo utilicé aproximadamente 3 cucharaditas de sal y una de pimienta. Refrigera el pollo y precalienta el horno a 375 grados.

Luego, pon a hervir una olla grande con agua y sal. Cuando alcance el hervor, agrega las papas, el ajo y el limón (entero, sin partirlo). Hierve todo por 12 minutos. Por más raro que suene, todo tendrá sentido al final. Cuela todo el contenido de la olla y déjalo reposar por un minuto en el colador. Separa el limón y el ajo de las papas, retornando estas últimas a la olla aún caliente. Con una cuchara de madera, revuelve las papas. La idea de este paso, según Jamie y demostrado por mi, es suavizar la parte externa de las papas de manera que cuando las hornees queden crujientes y doradas. Resérvalas.

Saca el pollo del refrigerador y sécalo dando suaves toques a la piel con papel absorbente. Esto es importante porque la humedad impedirá que la piel se dore. Con mucho cuidado (porque los jugos calientes saldrán disparados – recomiendo agarrar el limón con una pinza para cocinar), perfora con un cuchillo el limón caliente unas 10 veces y resérvalo. Baña el pollo con aceite de oliva y espárcelo bien por toda la piel. Introduce el limón, el tomillo y los ajos en la cavidad del pollo y hornea en tu molde metálico preferido por 45 minutos.

Una vez transcurrido este tiempo, saca el molde del horno, retira el pollo y ponlo temporalmente sobre un plato. En la grasa que está en el molde, revuelve las papas con el romero, cubriendo todo muy bien. Abre en el centro de las papas un espacio para colocar de nuevo el pollo y hornea por 45 minutos más. En este tiempo ya debería estar cocinado el pollo lo cual demuestras desprendiendo fácilmente la pierna y viendo que los jugos que corren estén claros.

En mi caso, a los 45 minutos, no estaba suficientemente dorada la piel. Lo que hice fue subir la rejilla del horno y la temperatura a 450 grados y hornear por 7 minutos más, tiempo en el que la piel había tomado el color dorado que deseaba.

Antes de servir, extrae el tomillo y el limón de la cavidad y deséchalos. Los ajos, sugiere Jamie, los puedes triturar y convertirlos en una pasta que sirves a la par de cada pieza.

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