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Tres recetas de tostadas

Nota previa: Hoy me cansé del término “artesanal”. Ahora, todo es artesanal. Vámonos con “casero” o “de la casa” o “hecho en casa”, a ver cómo  nos va.

Lo admito descaradamente. Salí inspirada con estas ideas gracias a mi visita fortuita al chef Michael Stanford de Dough Exchange, en Santa Ana, California.

Con seguridad, puedo afirmar que su “bar” de tostadas hechas con pan casero y lardery, donde usa ingredientes de primera (naturales, orgánicos, incluyendo cosas maravillosas como mantequillas confeccionadas a base de manteca de cerdo de pastoreo) y mucha creatividad, pueden inspirar a cualquiera.

Él fue muy amable de alistar algunas muestras para nosotros, una de ellas, con pan de maíz y mantequilla casera de maple 100% natural. Simple, pero casi nos desmayamos de amor.

“Puedes usar una mantequilla dulce como ésta para terminar la cocción de unos vegetales salteados, por ejemplo”, nos sugirió el chef. Yo, más bien, pensé inmediatamente en unos huevos fritos con tocineta en esa mantequilla.

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Pero bueno, si vas a lanzarte a hacer una tostada y quieres que realmente sea distinta a la que te alistas todas las mañanas con pan blanco de paquete, Te tengo unos consejos previos generales:

  1. Invierte unos fondos extra en ingredientes de buenísima calidad, empezando por el pan. El de Prosana, el de Cumpanis y el de Manos en la Masa son excelentes bases. Te los dejo de sugerencia si estás en el GAM de Costa Rica. Si no, anda a donde tu panadero local, a donde tu abuela o (si eres de los dioses privilegiados que no matan la levadura, como yo), haz el pan tú mismo. Pero, por el amor a todo lo más sagrado, no hagas esto en pan de paquete. Gracias.
  2. No te pases con los toppings. Quieres que tu tostada resista todo lo que le pongas encima, sin desarmarse. Comienza untando una base que impida que el pan se humedezca (alguna mantequilla, jalea o pasta sirve bien).

Ahora sí, las recetas:

Opción 1: La más sencilla del mundo… aunque, tal vez, no la más barata.

Consíguete la mejor barra de mantequilla con sal que te sea posible comprar. Mézclala, batiendo vigorosamente a temperatura ambiente con un par de cucharadas de miel de maple natural. Si no es fácil o muy caro encontrarla, hazlo con miel de abeja. Unta una rebanada gruesa del pan casero que compraste o hiciste, previamente tostado y aún caliente. Te prometo que se verá parecido al de la foto.

Opción 2: La dulce. 

Alista una jalea natural de fresas, más o menos como en esta receta. Unta sobre una rebanada del pan que compraste o hiciste, previamente tostado y aún calientito, una capa gruesa de queso crema suavizado (con un tenedor o batidora) y ponle encima la jalea. Cierra rociando con trocitos de chocolate oscuro pequeñitos.

Opción 3: La salada.

Compra un queso de cabra cremoso y úntalo sobre la tostada, aún caliente. Coloca encima algunas hojas de rúcula fresca, nueces partidas (si quieres, caramelizadas) y un chorrito muy pequeño de miel de abeja.

 

 

 

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